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Mientras que miraba sus piernas, aprecié que se movía repentinamente hacia el sofá, y creí que me había visto y trataba de esconderse. La miré, y pensé que parecía un poco ruborizada. Algo preocupado, y al no tener hijos propios, le pregunté ¿Te encuentras bien?.. Semejas un tanto febril , cariño. No se encontraba seguro de que debiese usar términos como cariño o amor. pero no podía evitarlo, era adorable y increíblemente sexy al mismo tiempo.

El tiempo se extiende mientras espero. Se hace un informe verbal al cliente. Recibiré algunas piezas esta noche, pero tengo que obtener algo de ferretería. Me indican de qué forma llegar a una ferretería próxima y a un lugar de comidas que marcha bien. A puntito de irme, me acomodo para aguardar. Me pregunto si va a ser tan exquisita en persona como ha parecido en el momento en que chateamos por Internet. Sonrío sabiendo que próximamente lo voy a saber. Se acerca la hora señalada.

Me alegro de que mis oídos estuvieran entre sus piernas, ya que de lo contrario me habría ensordecido, puesto que estaba claro que le encantaba que le llenaran los 2 agujeros. Retiré lentamente los dedos y el pulgar y me detuve con la lengua, luego subí suavemente por su cuerpo aún tembloroso hasta que mi poronga estuvo en la entrada de su empapado coño y se deslizó con facilidad. Se estremeció y se retorció y me dijo que podía aguardar un tanto por el hecho de que estaba demasiado sensible, conque me retiré y me acosté a su lado.

El único historial que tiene es el de ser un ruidoso ladrón de gas, y uno muy malo. El suelo por ahí parece que has desperdiciado tanta gasolina como has metido en tu lata. Sí, supongo que sí. También atufa. Eso ha sonado a derrota. Lo hiciste. Dejé el ¿y en este momento qué? colgando en el final de eso. ¿Simon? Tú eres Simon, ¿no? ha dicho ella, acercándose ahora , y mirando hacia arriba. Me esforzaría por ser amable contigo, de verdad que sí.

Empezó a hacerlo y después de unos treinta segundos de meterle los dedos suavemente , me retiré, lubricé otro dedo, introduje los dos dedos en ella y continué. Su culo apretado agarró mis dedos mientras que me deslizaba dentro y fuera de ella. Tras un minuto más o menos , cogí el buttplug, lo lubriqué y lo introduje bruscamente dentro suyo. Ya había esperado lo suficiente para llamar la atención. Ponte de rodillas y demuéstrame lo arrepentida que andas , le dije con mi voz mucho más severa.

Seguí lamiendo y tanteando el despacio , sudoroso, amargo y también impresionantemente exquisito culo de Liz mientras que ella tragaba mi crema y después lamía lenta y suavemente mi sudoroso pene, exprimiendo las últimas gotas perladas de semen. Mis atenciones la llevaban claramente a la liberación y pude sentir su lengua explorando mi ano antes que se sentara y presionase su trasero caliente y afelpado sobre mi cara para que mi lengua pudiera entrar en ella lo más intensamente viable.

He perdido la cuenta del número de veces que he llegado al orgasmo, aunque quizás sólo haya sido una vez. Como antes que un clímax redujera , el siguiente ahora estaba invariablemente bien dirigido y podía concluirse, como Matt descubrió próximamente , con su mínimo toque en mi trasero. Los dedos de Matt, acariciando y sondeando mi anillo anal, eran lo suficientemente tentadores, pero cualquier atención por la parte de su lengua, que sondeaba y daba vueltas, era un placer que jamás había disfrutado antes y el resultado era sencillamente explosivo.

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Endureciendo mi voz le digo que se incline sobre la silla del escritorio y presente su trasero para su castigo. Ella ya sabe lo que va a ser. Lo aprendió en la tienda. Mientras que ella obedece, agarro la manguera. Mi mano está sudada. Jamás he golpeado a una mujer antes. Nunca he ordenado a una mujer que se someta a mi voluntad. La sensación de poder y dominio es erótica. El regalo de su seguridad despierta sentimientos intensos. Me siento muy tentado de tomarla sin más.

pasé mis manos sobre ella mientras follábamos. Acaricié su espalda y tiré de sus pezones. Pasé mis manos por entre sus piernas y mojé mis dedos y los deslicé sobre sus labios. La aparté , sentí como mi polla entraba y salía de ella. Empecé a mover la punta de un dedo hacia adelante y hacia atrás sobre su clítoris al ritmo de nuestras embestidas y, de pronto , ella se agitó y empujó contra mí con tanta fuerza que casi perdí el equilibrio. Me miró y me percaté de que se estaba corriendo.

Era prominente , con músculos en todos y cada uno de los puntos correctos. Estaba bronceado y tenía una enorme sonrisa. Era ese tipo que tenía una dentadura perfecta. Tenía el pelo rubio y rizado con ojos azules/verdes. Se había depilado y no tenía ningún pelo en el cuerpo. La zona de la ingle era lisa y dejaba ver su enorme poronga. Era extendida y gruesa. A su novia caliente no le gustaba hacerle mamadas y nunca le dejaba correrse en sus grandes tetas. Le agradaba el sexo muy vainilla.

Ella tiró de mi remera y yo la ayudé a quitársela, y entonces sus manos se posaron sobre mí y el contacto de sus dedos me provocó oleadas de electricidad. Me mordió el pecho y me chupó los pezones mientras yo procuraba chupetear los suyos. Puse mi mano entre sus piernas y empecé a frotarme y ella me empujó contra la pared y me besó con tanta fuerza que creí que nos íbamos a caer en el cubículo de al lado. Empecé a tirar de su cinturón, precisaba entrar en ella.

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Jason empezó a mover sus caderas hacia delante y su polla entró en ella. Gracias al tapón del culo , no se encontraba tan apretada como de costumbre y él ha podido introducir de forma fácil su polla hasta el fondo sin varios inconvenientes. Ella puso sus manos en el pecho de él y Jason se detuvo un rato mientras que ella respiraba. Él se inclinó y capturó sus labios en los suyos mientras empezaban a besarse lentamente. Ambos respiraron intensamente y luego ella asintió con la cabeza.

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Sabía que después de una tarde de burlas y de la follada facial de antes en las escaleras, no duraría mucho y, tras bastantes empujones mucho más de mi longitud dentro y fuera, vertí todo el semen que había tenido en su culo. Tardó unos segundos en regresar en sí, pero finalmente me retiré y la abracé, sin estar totalmente seguro de lo que terminaba de ocurrir , pero a sabiendas de que teníamos el resto de la noche y la mañana para volver a explorarnos mutuamente. Y lo hicimos.