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Dios mío , o sea ridículo , sisea una mujer mayor en la mesa mucho más próxima a nosotros. Miro hacia ella y veo que se resguarda los ojos ante la indecente exposición de Vivian. Su marido, sin embargo , no es compatible apartar la mirada. De pronto , su mirada pasa del suculento pecho blanco de Vivian de manera directa a mis ojos. Semeja que espera que le dé algún género de respuesta sobre por qué razón dejo que mi mujer actúe de esta forma. Le guiño un ojo y vuelvo a mirar a Vivian.

¿Me dejas tan pronto? Me agarró del brazo y me acercó para darme un beso. Me aparté y me incliné nuevamente y la besé con mucho más pasión. Mi lengua rozó delicadamente su labio y ella me devolvió la acción, envolviendo la mía con su lengua. Mientras que nos besábamos, tomé mi mano y toqué delicadamente su costado. Lentamente llevé mi mano a su pecho. Agarré delicadamente su pecho. Aun con la camiseta y el sujetador, sus tetas eran excelentes. Me separé de nuestro beso.

Un hombre está tocando tu pecho. Sé lo bastante que te gusta eso. Es una especie de interruptor de encendido para ti (del que me encanta abusar) y sé que tu coño está empapado, puesto que te retuerces de manera lenta bajo sus manipulaciones. Tus ojos se cierran mientras que las sensaciones te anegan , si bien deseas proseguir observando a la mujer gritona y hermética que tienes enfrente. Ella está tomando una enorme poronga en su culo en este momento y supuestamente no tiene la posibilidad de tener suficiente.

Me apartó las manos y me agarró con fuerza de las caderas. Sin previo aviso, se abalanzó sobre mí hasta dejarme lleno. Sin preocuparse por mi tranquilidad , empezó a ingresar y salir de mí hasta que logró aflojar mi culo lo bastante como para poder ingresar totalmente en mí. El estruendos de sus caderas contra mi trasero era el único sonido más fuerte que mi respiración mientras me sujetaba a las sábanas y soportaba , bailando de puntillas, su despiadado ataque a mi trasero.

Era la primera vez que acampaba en la playa de Oregón, y le encantaba cómo las montañas verdes y firmes bajaban hasta las grandes dunas de arena y finalmente se aplanaban en la gran playa. El sol de agosto había sido suficientemente cálido ese día para que tengan la posibilidad de tumbarse y tomar algo de vitamina D sobre sus mantas en la playa prácticamente desierta. Las aves marinas y algunas parejas que paseaban esporádicamente por la playa eran su única compañía.

Una vieja amiga de Victoria nos había invitado a una boda en Norfolk. Se habían formado juntas como enfermeras y, aunque en la actualidad solamente se ven, mantuvieron el contacto, aunque sólo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Linda y era el día de su boda. Las funcionalidades de madrina de Victoria hace tiempo que han caducado y apenas conocía a la novia. No obstante , como es socialmente preciso , nos habían invitado al gran día.

Gimió con su coño en él. Señalando que precisaba su poronga en ella. Pero él mencionó que no. Y la puso de rodillas. Su culo en el aire. Ella siente un doloroso tirón. Y oye un chasquido. Su tanguita es arrancado de su cuerpo. Y antes de que el aire frío logre siquiera golpear el interior de su grieta. Ella siente su boca en lo profundo de su culo. Festejando de un lado a otro. Haciendo un trabajo la punta de su lengua en el orificio de su culo palpitante.

Nos conducen de nuevo a la zona común donde llegaron algunas parejas mucho más. Volvemos a sentarnos en el sofá y inmediatamente te metes en la conversación con las compañeras de otras dos parejas. No tengo ni la más remota idea de lo que están opinando , sólo estoy sentada allí, sorprendida de que seas capaz de parecer que conoces a alguien desde hace años , aunque acabes de conocerlo. Y en un entorno en el que precisamente no te sientes cómodo todavía. Tienes ese don.

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¡Me has dado un susto de muerte! dije, recobrando el equilibrio. Mientras que ella reía, yo admiraba su figura. Era bastante baja , medía un metro y medio , aunque ella creía fervientemente que medía un metro y medio ; en todo caso , medía un metro y medio menos que yo. Tenía un pecho increíble, entre una copa C y una copa D que sobresalía de su pecho sin flaquear lo mucho más mínimo. Sus pezones eran pequeños puntos rojos en sus lolas , en cuanto al resto blancas y pálidas.

Dejando a un lado su segunda pregunta, le dije: Bueno, vamos arriba a ver si hay algo para que te coloques. y. Estaba mirando una gaceta para adultos , por si acaso te interesa. No tenía ni idea de que fuera tan audaz para compartir con ella lo que estaba leyendo. Deseo decir que… podría haberse asustado y también insistir en salir de la vivienda. Julie sonrió y, con auténtica curiosidad, preguntó: ¿Tiene fotografías de gente desnuda?

La rodeé, cerré un poco las persianas para no ahuyentar completamente a los vecinos, pero para que entrara lo último de la luz del sol, y me puse enfrente de ella. Me sonrió mientras que bajaba frente a ella, mordiéndose suavemente el labio inferior, mientras empujaba con suavidad pero con firmeza su falda por encima de los muslos hasta rodear su cintura, dejando al descubierto sus medias mientras que ella subía las piernas, exponiendo sus bragas humedecidas.

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