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Con el pasar de los años , mi mujer, Kimberly, comenzó a realizar viajes a unas partes del mundo que, francamente , no me interesaban. No me malinterpreten, nuestra relación era excelente. Cuando estábamos juntos, éramos inseparables. Solo que ella prefería sostenerse en movimiento, al paso que yo prefería establecerme en casa a lo largo de gran parte del año. Me encantaba la región donde vivíamos, y disfrutaba estando en un lugar donde conocía a la multitud que me rodeaba y ellos me conocían a mí.

Parece que te agradan enormes , así que he traído a casa un nuevo amigo para ti. Te agradará. Imagina que está delante de ti ahora mismo. Los dedos de Peter proseguían deslizándose por su raja, cada vez más húmeda. Saca esas tetas del sujetador para que pueda verlas. Oh, tus pezones están duros, eso nos gusta. Súbete la falda. El pequeño parche de satén en la parte frontal y el cordón entre sus nalgas eran precisamente visibles.

Dios mío , o sea ridículo , sisea una mujer mayor en la mesa mucho más próxima a nosotros. Miro hacia ella y veo que se resguarda los ojos ante la indecente exposición de Vivian. Su marido, sin embargo , no soporta apartar la mirada. De súbito , su mirada pasa del suculento pecho blanco de Vivian de manera directa a mis ojos. Semeja que espera que le dé algún tipo de contestación sobre por qué dejo que mi mujer actúe de esta manera. Le guiño un ojo y vuelvo a ver a Vivian.

Con mi calibre 12 cargado en la mano, me arrastré hasta el cobertizo de las máquinas donde normalmente aparcábamos el tractor cargador cada noche. Una cosa diré sobre Francine: Ella nunca conseguirá ser una ladrona furtiva. ¡Dios, esa mujer era ruidosa! Pero supuestamente había sacado algo de gasolina del tractor de carga, bastante para completar una lata de 5 galones, y había comenzado a atestar la segunda. Cogí una piedra del tamaño de una pelota de béisbol y la lancé contra el otro lado del edificio de hojalata.

Si Sres, la situación para mí era incómoda y culpable, pero aspecto esencial , no perdía detalle de lo que ocurría en cama , suspiros profuendos de mi mujer, jadeos, gritos de placer , ver como sus piernas tremían de placer , ver como sus piernas se abrían completamente arqueando sus pies de gozo y abrazando sus piernas al cuerpo del hombre, sentía el ruidito acuoso de sus genitales, ver como penetraba ese miembro en su cuerpo.

Me separó las manos y me agarró fuertemente de las caderas. Sin previo aviso, se abalanzó sobre mí hasta dejarme lleno. Sin preocuparse por mi comodidad , empezó a ingresar y salir de mí hasta que logró aflojar mi culo lo bastante como para poder entrar totalmente en mí. El estruendos de sus caderas contra mi trasero era el único sonido mucho más fuerte que mi respiración mientras que me agarraba a las sábanas y aguantaba , bailando de puntillas, su despiadado ataque a mi trasero.

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Una vieja amiga de Victoria nos había invitado a una boda en Norfolk. Se habían formado juntas como enfermeras y, aunque hoy en día solamente se ven, mantuvieron el contacto, aunque solo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Hermosa y era el día de su boda. Las funcionalidades de madrina de Victoria hace ya tiempo que han caducado y apenas conocía a la novia. Sin embargo , como es socialmente correcto , nos habían invitado al enorme día.

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Ella tiró de mi camiseta y yo la ayudé a quitársela, y entonces sus manos se posaron sobre mí y el contacto de sus dedos me provocó multitud de electricidad. Me mordió el pecho y me chupó los pezones mientras que yo procuraba chupetear los suyos. Puse mi mano entre sus piernas y comencé a frotarme y ella me empujó contra la pared y me besó con tanta fuerza que pensé que nos íbamos a caer en el cubículo de al lado. Empecé a tirar de su cinturón, precisaba entrar en ella.

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Como soy un tipo bastante agradable , descarté sugerir la gasolina que ella robaría, y después arruinar su pequeño coche de esa forma. Además de esto , no me atrevía a agujerear la carrocería, los cristales y los neumáticos de su vehículo. Me habían enseñado toda la vida a proteger y preservar las cosas lindas pues algún día podrías necesitarlas. Ese es un caso de muestra de educación de niño granjero, para ti. Así que me quedaba la tercera opción.

Abajo, me apresuré a ir al sillón reclinable, recogí las gacetas y las escondí de forma rápida bajo el sillón. Luego me senté de nuevo y empecé a leer el periódico , puesto que no quería arriesgarme a que ella me viese viendo mi porno. Si ella se lo contaba a alguien, mi excelente reputación quedaría arruinada, y eso sería solo el comienzo, puesto que tras eso ninguna de las vecinas podría visitarme en el momento en que se corriera la voz.

Sí, sospecho. De todas maneras , Carl entró. Mencionó que quería ver si se encontraba bien. Ella saltó de la cama y se acercó a abrazarlo y besarlo. Estaba desviste y no tardó en desvestirlo. Lo acercó a la cama y me logró moverme. Él se acostó y ella se puso a horcajadas sobre él. Ver sus lolas balanceándose mientras que ella rebotaba hacia arriba y hacia abajo me puso duro de nuevo y ella se aproximó y me agarró. Me mencionó que se lo hiciera por detrás.

Como no deseaba que me atraparan, apagué el equipo y salí de la oscura habitación. En mi estudio, utilicé un rotulador mágico para escribir un pequeño cartel que colgaría en la puerta principal y que afirmaba : Entra y siéntete como en el hogar. Si tiene alguna duda, estoy detrás -Sam Johnson. Lo colgué en el pomo de la puerta y salí a la una parte de atrás con una jarra de té helado y una pequeña nevera de cocas. Me senté en una pequeña mesa que había puesto justo al lado de la puerta de corredera.