Sexo Mujeres Maduras Viejas

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Con el pasar de los años , mi mujer, Kimberly, comenzó a hacer viajes a partes del mundo que, claramente , no me interesaban. No me malinterpreten, nuestra relación era excelente. En el momento en que estábamos juntos, éramos indivisibles. Sólo que ella prefería mantenerse en movimiento, al tiempo que yo prefería establecerme en casa a lo largo de gran parte del año. Me encantaba la región donde vivíamos, y disfrutaba estando en un lugar donde conocía a la multitud que me rodeaba y ellos me conocían a mí.

Ella tiró de mi camiseta y yo la ayudé a quitársela, y entonces sus manos se posaron sobre mí y el contacto de sus dedos me provocó multitud de electricidad. Me mordió el pecho y me chupó los pezones mientras que yo intentaba chupar los suyos. Puse mi mano entre sus piernas y empecé a frotarme y ella me empujó contra la pared y me besó con tanta fuerza que pensé que nos íbamos a caer en el cubículo de al costado. Comencé a tirar de su cinturón, precisaba entrar en ella.

La cabeza de Aimee intentaba absorber todo lo que parecía estar ocurriendo al unísono. Su polla estaba invadiendo su culo virgen y pensaba que era su hermana, Anna. Anna. que realmente la estaba engañando. A lo grande. Aimee quería conseguir una manera de resistirse a él pero no parecía conseguir el centro muscular para llevarlo a cabo. Su poronga le dolía y, al mismo tiempo , no le dolía. Ella deseaba que él se detuviese y, al tiempo , no lo hacía.

Unas cuantas copas mucho más y te inclinas un tanto más hacia mí, susurrando en mi oído con un rápido resbalón Saldremos de aquí. En el momento en que salimos de la discoteca y volvemos a mi turismo , te engancho el brazo a la cintura y tú respondes de la misma manera , inclinándote más hacia mí mientras que caminamos. Entramos en el coche y cierras los ojos por un instante , lo que me hace preguntarme si estás borracha o adormilada. Apoyas tu mano ligeramente en mi pierna, conque decido exponerme y comienzo a conducir hacia mi casa.

No, ha dicho mi mujer. Pero¿por qué razón no me lo enseñas en este preciso momento? Con eso John la acostó en cama y comenzó a chupetear sus pezones y de manera lenta bajó sus manos a su montículo. Yo terminé de desvestirme y me separé un segundo para contemplar el espectáculo. Y, oh, qué espectáculo era. Mi polla se encontraba dura como un diamante y se pegaba a mi vientre. Se encontraba tan excitado que aun goteaba precum por la punta.

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Abajo, me apuré a ir al sillón reclinable, recogí las gacetas y las escondí de manera rápida bajo el sillón. Entonces me senté nuevamente y comencé a leer el jornal , ya que no deseaba arriesgarme a que ella me viera mirando mi porno. Si ella se lo contaba a alguien, mi increíble reputación quedaría arruinada, y eso sería solo el comienzo, ya que tras eso ninguna de las vecinas podría visitarme cuando se corriera la voz.

Marsha llevaba un negocio de informática desde casa. Se encargaba de las alertas por mail de pequeñas empresas y organizaciones de la zona. Comenzó como una operación a tiempo parcial, pero de forma rápida se transformó en una compañía a tiempo terminado. Entre clubes, iglesias, escuelas y otras organizaciones, tenía que encargarse de ochenta y cuatro conjuntos. Yo la ayudé a hacer los programas originales , pero velozmente se encargó de ellos y los convirtió en un éxito por sí sola.

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A las mujeres les agrada los hombres niños?

Un hombre está tocando tu pecho. Sé lo mucho que disfrutas eso. Es una especie de interruptor de encendido para ti (del que me encanta abusar) y sé que tu coño está empapado, puesto que te retuerces lentamente bajo sus manipulaciones. Tus ojos se cierran mientras que las sensaciones te anegan , aunque deseas continuar observando a la mujer gritona y hermética que tienes delante. Ella está tomando una gran polla en su trasero ahora y supuestamente no tiene la posibilidad de tener suficiente.

Un día, mientras miraba sus desnudos, me frotaba de forma lenta la poronga en el momento en que recibí un mensaje suyo preguntando cómo me iba y si me apetecía quedar una tarde de fin de semana. Verifiqué que estaba sola y cambié al videochat, invirtiendo la cámara para que pudiera verme acariciando, y le dije O sea lo que paso una gran parte de mi momento de libertad mientras te miro, así que sí, me encantaría tener la oportunidad de regresar a verte en persona.

Endureciendo mi voz le digo que se incline sobre la silla del escritorio y presente su trasero para su castigo. Ella ahora sabe lo que va a ser. Lo aprendió en la tienda. Mientras ella obedece, agarro la manguera. Mi mano está sudada. Jamás he golpeado a una mujer antes. Nunca he ordenado a una mujer que se someta a mi voluntad. La sensación de poder y dominio es erótica. El obsequio de su seguridad lúcida sentimientos intensos. Me siento muy tentado de tomarla sin más ni más.

Dejando a un lado su segunda pregunta, le dije: Bueno, vamos arriba a ver si hay algo para que te coloques. y. Estaba mirando una gaceta para adultos , por si acaso te resulta interesante. No tenía ni la más mínima idea de que fuera tan osado como para compartir con ella lo que leía. Deseo decir que… podría haberse asustado e insistir en salir de la casa. Julie sonrió y, con genuina curiosidad, preguntó: ¿Tiene fotos de gente desnuda?