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Jason se puso un par de pantalones cortos frescos y le puso la mano en torno a la cintura. Luego retornaron a su tienda y consumieron algo de comida enlatada en tanto que les daba pereza cocinar algo. Más tarde , por la noche , ella logró que le quitara el tapón del culo tras desposeerlo de los calzoncillos. Rebecca entró en su tienda y sacó de su bolso un consolador doble y una botella de lubricante. Llamó a Jason en la tienda y ambos se sonrieron.

Tomando el control, ella me agarra de las caderas y empieza su propio empuje. Como nos encontramos en el trampolín, esencialmente tiene que empujarme de su polla y después regresar a tirar de ella. Proseguimos así a lo largo de varios minutos, ambos gruñendo y gimiendo mientras que las distintas partes nos dan exitación. Logramos un ritmo y ella es con la capacidad de añadir un poco mucho más de fuerza a sus empujones hacia dentro, nuestros muslos pegando bastante fuerte en el aire de la noche.

Una semana después de cada escena, una angustia se ingresó en mi corazón como un trozo de hormigón roto. Comencé a hacerme preguntas. ¿Se puso en contacto contigo?¿Por qué no ha respondido a mi mensaje de hoy? ¿Le has mandado un mensaje? Mis preguntas tuvieron el efecto de lograr que ella sacara un cañón de agua, apuntara a mi corazón y disparara : No eres un cornudo enserio , toda vez que comienzo algo con otro hombre ardes de celos.

Me alegra que mis oídos estuviesen entre sus piernas, ya que de lo contrario me habría ensordecido, en tanto que estaba claro que le encantaba que le llenaran los 2 agujeros. Retiré de forma lenta los dedos y el pulgar y me detuve con la lengua, luego subí delicadamente por su cuerpo aún tembloroso hasta que mi polla estuvo en la entrada de su empapado coño y se deslizó con sencillez. Se estremeció y se retorció y me dijo que podía esperar un tanto por el hecho de que se encontraba bastante sensible, así que me retiré y me acosté a su lado.

¡Me has dado un susto de muerte! dije, recuperando la estabilidad. Mientras que ella reía, yo admiraba su figura. Era bastante baja , medía un 1,5 m , aunque ella creía fervientemente que medía un metro y medio ; en cualquier caso , medía un 1,5 m menos que yo. Tenía un pecho increíble, entre una copa C y una copa D que sobresalía de su pecho sin flaquear lo mucho más mínimo. Sus pezones eran pequeños puntos colorados en sus tetas , en cuanto al resto blancas y pálidas.

Una vieja amiga de Victoria nos había invitado a una boda en Norfolk. Se habían formado juntas como enfermeras y, aunque hoy día apenas se ven, han mantenido el contacto, si bien sólo sea en Navidad y en los cumpleaños. Mi mujer es la madrina de la hija mayor de Linda y era el día de su boda. Las funciones de madrina de Victoria hace un tiempo que han caducado y apenas conocía a la novia. No obstante , como es socialmente acertado , nos habían invitado al enorme día.

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La mente de Aimee procuraba absorber todo cuanto parecía estar ocurriendo al unísono. Su poronga se encontraba invadiendo su trasero virgen y creía que era su hermana, Anna. Anna. que verdaderamente la estaba engañando. A lo grande. Aimee quería hallar una manera de resistirse a él pero no parecía encontrar el centro muscular para hacerlo. Su polla le dolía y, al tiempo , no le dolía. Ella deseaba que él se detuviera y, al mismo tiempo , no lo hacía.

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La vivienda no se encontraba suficientemente lejos de los límites de la ciudad para ver bien las estrellas, pero algunas brillaban a través del smog y la niebla. Cuando lo recordó más tarde , Aimee jamás estuvo segura de cuánto tiempo pasó antes de oír y ver algo moverse entre los arbustos. Donde había estado aletargada por el vino y el largo día, de pronto se encontraba alarma. Se preguntó con locura sobre los comentarios de su Anna acerca de que la vivienda estaba algo tal como embrujada.

Ella regresa a tomar un sorbo casual de su vino y pone una mano tras mi cabeza, tirando de mí mucho más abajo en su poronga. Se volvió bastante buena en su rollo de ama suave. Los dos disfrutamos en el momento en que toma el mando, como hizo esta noche; sin embargo , a ninguno de los dos nos atrae la escena de la dominación ruda, donde se hiere a los inferiores o se les niega el orgasmo durante largos periodos. Ella disfruta del hecho de que yo esté dispuesta a ofrecerle placer sin la amenaza de ser forzada y degradada.

A las mujeres les agrada los hombres niños?

Te das la vuelta y levantas las piernas en el aire, dejando al descubierto tu pista de aterrizaje que se escondía bajo el tanga hace un segundo. Apartas tu coño, invitando a la polla a ingresar de nuevo. Eres capaz de chupetear la otra asimismo , en este momento que no debes apoyarte. Él trata de tomar el mando tratando forzar su polla en tu garganta, pero tú emites un ¡¡¡uh! Yo soy la única que puede hacerte eso, conque eso también es un duro NO.

Con mucho gusto, dije, aunque este retardo era molesto. Significaba un paseo hasta el arroyo helado y cristalino con nuestra jarra de agua. Apurando todo cuanto pude, la llené y volví para localizar a Liz, desviste salvo por sus zapatillas blancas. Se encontraba arrodillada dentro de nuestra tienda y alisando los sacos de reposar para que nos tumbáramos. Le entregué la jarra y me quité la remera. Liz tomó una medida pequeña de agua y observó con aprecio cómo me bajaba los vaqueros.

Los dos se sumergen en el agua y se empapan absolutamente. Jason salió a la superficie y Rebecca le siguió , con una sonrisa de oreja a oreja. No ha podido eludir que ella lo atrajera para abrazarlo y los dos se rieron a carcajadas. Entonces se dirigió hacia el agua que caía y se quedó debajo de ella, dejando que el agua corriese por su cuerpo. Su biquini se mojó y su piel morena clara relució a la luz del sol.

El sonoro estrépito captó su atención, ¡puedes apostar por ello! Se escabulló rápidamente hacia el suelo de grava y arcilla compacta. No dije ni hice nada que hiciera ruido. Tras unos 2 minutos de silencio, su frente apareció sobre el capó del tractor de carga, con la mirada perdida como un conejo avizorado por un gato montés. Le di otros minutos para que entrara en pánico , pero cuando no lo hizo , lancé otra piedra hacia el lado opuesto del cobertizo del tractor.